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Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad en adultos


El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) se considera un trastorno de neurodesarrollo con un patrón persistente de por al menos 6 meses de síntomas de inatención y/o hiperactividad-impulsividad que interfiere con el funcionamiento o desarrollo. Debido a que los criterios diagnósticos refieren que varios de los síntomas deben estar presentes antes de los 12 años, este diagnóstico se asocia con mayor frecuencia a la infancia, sin embargo, se reporta que el 4.4% de personas adultas padecen este trastorno. Consideremos que la cifra puede ser mucho mayor, ya que son pocos los adultos que buscan atención profesional, la mayoría normaliza los síntomas pensando que “así siempre ha sido” o los atribuyen al estrés de la vida cotidiana. De igual manera, para llegar a un diagnóstico certero es común que los adultos hayan pasado por varios especialistas antes de ser diagnosticados con TDAH.

Los estudios demuestran que el TDAH tienen como base una disfunción frontosubcortical, frontocerebelosa y frontoparietotemporal. En la vida cotidiana estas afectaciones las podemos ver en déficits de las funciones ejecutivas como planeación, organización, pobre manejo del tiempo y postergación de actividades. Las personas con esta condición suelen ser impacientes ante la espera, son impulsivos para tomar decisiones, se distraen fácilmente con pensamientos irrelevantes, tienen fallas en la memoria, muestran dificultad para mantenerse alerta o despiertos en situaciones de poco movimiento. Manifiestan problemas para iniciar proyectos o tareas, no leen o escuchan atentamente las instrucciones y presentan deficiente mantenimiento de la concentración en la preparación de tareas o actividades laborales, por lo tanto, pueden tardar más en realizarlas. Estos síntomas se asocian al incremento de accidentes laborales y automovilísticos, conductas delictivas, y el uso y abuso de alcohol y sustancias. En general, el TDAH afecta las áreas académica, laboral y social, y disminuye la calidad de vida de las personas.

El tratamiento más común para el TDAH son los fármacos, sin embargo, existen otras alternativas que han comprobado su eficacia, entre estas tenemos la psicoeducación, psicoterapia individual y grupal, intervenciones psicosociales, aprendizaje de habilidades sociales y estrategias cognitivas.


Visibilizar el TDAH en adultos es una tarea que nos corresponde a todos.



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